La asociatividad es una virtud que algunas sociedades cultivan provechosamente. Se trata de esa capacidad y esa facilidad para encontrar, en acuerdos entre grupos, marcas o instituciones, caminos para el desarrollo productivo y el bien común. A otras culturas les cuesta un poco más. Esa asociatividad puede darse entre privados, y en acuerdos cooperativos entre el sector privado y el público. Los de este segundo tipo son los que, de distintas maneras, se han promovido en el mundo desarrollado como eficientes impulsores, precisamente, de desarrollo innovador, indicó Daniel Ploper, director técnico de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc).

No siempre las intenciones de los programas de promoción y fomento se cumplen cabalmente en los hechos, como en este caso. El proyecto, bautizado familiarmente como el de la “supertortilla”, ha dado lugar a la articulación efectiva de un modelo público-privado que encaja en la categoría bien ponderada descripta como asociaciones cooperativas integradas, en general, por empresas del sector privado y efectores públicos de ciencia y tecnología, que tienen por finalidad transferir conocimientos ya existentes, o generar nuevos, y desarrollar tecnologías necesarias para distintos segmentos de la actividad productiva y comercial .

“En este caso, se trata en realidad de una doble articulación: el Conicet y la Eeaoc son entidades independientes, ambas efectoras de conocimiento, vinculadas entre sí institucionalmente por el Instituto de Tecnología Agroindustrial del Noroeste Argentino (Itanoa) de doble dependencia. Pero cada una posee su propia galaxia de conexiones asociativas de distinto tipo, hacia adentro y hacia afuera de los límites formales que definen su identidad organizacional. La Eeaoc es, de origen, una institución de conformación público-privada (Estado provincial y sector agroproductivo); el Conicet, una estructura que reúne múltiples institutos en condiciones de hacer aportes creativos de valor social. En este caso, la vinculación de ambas con la pata privada de este esquema asociativo, y la claridad del objetivo productivo que las reúne, conforman un triángulo de cooperación efectivo, cuyos efectos multiplicadores son hoy una incipiente -y razonable- posibilidad”, dijo Ploper.